El buzón de opinión de los vecinos de La Costera. Ninguna de estas cartas se ha escrito jamás, pero podrían.
Estimado director:
Llevo tres semanas escribiendo al ayuntamiento porque el reloj de la iglesia lleva parado a las siete menos cuarto desde antes de Pascua, y nadie hace nada. Lo peor es que ya me he acostumbrado y ahora me sé la hora real mirando dónde está el sol, como en tiempos de mi abuela. Un pueblo que no sabe qué hora es no puede prosperar.
Estimado director:
Quisiera denunciar que la fuente de la plaza lleva dos meses echando agua marrón y el concejal dice que es "el color natural del hierro". Pues que se beba él un vaso delante de todos y luego hablamos. Mientras tanto he tenido que comprar agua embotellada para regar hasta los geranios.
Estimado director:
El nuevo contenedor de reciclaje que han puesto delante de mi ventana pita cada vez que alguien abre la tapa, y en un pueblo donde todos reciclamos eso es un pitido cada dos minutos desde las siete de la mañana. He empezado a soñar con el pitido. Ruego encarecidamente que lo desconecten o que me trasladen a mí.
Estimado director:
Me parece intolerable que hayan cambiado el horario del mercadillo de los martes a los miércoles sin avisar debidamente, solo con un cartel escrito a mano y medio despegado. El martes me planté allí con mi carro vacío como un pasmarote delante de la plaza desierta. Alguien debería responder por el ridículo que hicimos varios vecinos esa mañana.
Estimado director:
Escribo para quejarme del gallo del vecino del número 14, que ha decidido que amanece a las cuatro y media. He consultado en internet y ningún gallo del mundo canta a esa hora, así que sospecho que este animal tiene algún problema o simplemente mala intención. Pido que el veterinario municipal lo examine con urgencia.
Estimado director:
Es una vergüenza que hayan pintado las nuevas plazas de aparcamiento tan estrechas que ya no cabe un coche normal, solo motos y bicicletas. Ayer vi a un señor entrar de milagro y luego no poder abrir la puerta para salir. Sospecho que quien pintó las líneas o no tiene coche o nos tiene manía a los conductores.